miércoles, 23 de abril de 2025


Desigualdad y Exclusión: La historia de siempre.



Por: Dr.  Augusto Donayre Paiva


Como estudioso y preocupado de la Inclusión financiera y la pobreza en el Perú, estuve revisando el libro Historia de la Desigualdad en el Perú, que además de ilustrativo encierra aspectos muy interesantes sobre la verdadera causa de tanta desigualdad en nuestro país esencialmente en los últimos cinco siglos.

Este artículo examina la obra de los historiadores Antonio Zapata y Rolando Rojas, ¿Desiguales desde siempre?, enfocándose en su análisis de la exclusión social en el Perú desde una perspectiva histórica. La exclusión es presentada no solo como una consecuencia económica, sino como una construcción ideológica y política reproducida desde el periodo colonial hasta el siglo XX. A través del estudio de los discursos racistas, la cultura política criolla y el uso instrumental del liberalismo, los autores revelan cómo las élites han sostenido un orden social excluyente. Esta revisión permite repensar la desigualdad desde un enfoque estructural, histórico y simbólico.

Introducción

La exclusión ha sido una constante en la historia del Perú, articulada desde discursos que han naturalizado la jerarquía social y han delimitado quiénes pueden acceder a derechos, poder y reconocimiento. En ¿Desiguales desde siempre?, Zapata y Rojas ofrecen una lectura que permite entender la exclusión como una dimensión fundacional del orden social peruano. Su enfoque no se limita al ámbito económico, sino que examina cómo el pensamiento, las leyes y las prácticas cotidianas han reforzado la marginalización de grandes sectores de la población. Este artículo amplía el análisis de dicha propuesta, focalizando especialmente en las formas de exclusión que han operado históricamente en el país.

1. La exclusión como proyecto colonial

Durante el periodo virreinal, la dominación española se impuso mediante una lógica de exclusión religiosa, jurídica y cultural. Los pueblos originarios fueron colocados en una posición subordinada, no solo económica, sino también simbólica. Se les negó la ciudadanía y el acceso pleno al aparato estatal. El indígena era considerado "súbdito", pero no sujeto de derechos, lo que permitió su utilización como fuerza de trabajo sin posibilidad de integración. Esta marginación se institucionalizó a través de sistemas como la encomienda, la mita y el tributo.

2. El racismo como tecnología de exclusión

Los autores destacan cómo el racismo fue mutando según las necesidades del sistema social. En el siglo XIX, bajo la influencia del positivismo europeo, se articuló una narrativa racial "científica" que establecía una jerarquía entre los grupos étnicos. Esta lógica sirvió para justificar el rol dominante del criollo blanco y limitar la participación política y económica de los indígenas, afrodescendientes y mestizos. La educación, por ejemplo, se convirtió en un filtro de exclusión que solo reforzaba los privilegios de una élite instruida.

3. El liberalismo como ideología excluyente

La obra también revela cómo, en la transición a la república, el discurso liberal fue apropiado por las élites criollas para consolidar su poder. Aunque se proclamaron principios de igualdad ante la ley, en la práctica, los nuevos derechos solo se aplicaron a quienes cumplían con ciertas condiciones de "civilidad", como la propiedad, el alfabetismo o la profesión. Este liberalismo criollo, lejos de democratizar la sociedad, operó como un mecanismo de exclusión sofisticado, sustentado en la meritocracia selectiva.

4. Exclusión en la república oligárquica

En el siglo XX, la exclusión no desaparece, sino que se moderniza. La ciudadanía formal se amplía, pero se restringe el acceso efectivo a la participación y a los servicios básicos para las mayorías rurales y urbanas populares. Las élites mantuvieron su poder mediante el control del aparato estatal, la concentración de la tierra y la administración de los recursos educativos y culturales. El racismo se tradujo ahora en clasismo: el pobre era excluido por su supuesta falta de esfuerzo o de educación, ocultando así las estructuras que impedían su movilidad.

Conclusiones

La exclusión social en el Perú, no es un fenómeno accidental ni transitorio, sino una lógica persistente que ha estructurado el orden social desde la colonia hasta el siglo XX. Esta exclusión se ha justificado mediante discursos religiosos, raciales, científicos y legales, todos orientados a sostener un sistema jerárquico que beneficia a una minoría dominante. La obra revisada invita a cuestionar las formas en que el pasado sigue presente en las dinámicas de desigualdad actuales.

Comprender estas raíces históricas es clave para repensar el presente desde una perspectiva de justicia social. Las políticas de inclusión no pueden limitarse a lo económico o lo asistencial; deben también desmantelar los imaginarios de superioridad e inferioridad que han sido reproducidos durante siglos.

Y si a todo esta historia le añadimos el tema álgido actual de la corrupción, en donde sus perjuicios actúan directamente sobre la educación, la salud y el alimento, pues la exclusión y la pobreza serán características genéticas en la mayoría de nuestra población. 

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