Presencia Ejecutiva: lo que Wharton enseña y lo que el Perú no entiende aún.
A propósito de la cercana época de elecciones, veo interesante hacer un análisis breve sobre el liderazgo y la presencia ejecutiva en el Peru, a través de lo que se enseñan en prestigiosas universidades del mundo.
En Wharton, la escuela de negocios más antigua y prestigiosa de Estados Unidos se enseña que el liderazgo no se mide en diplomas, ni en “poseer el cargo”, sino en proyectar lo que llaman executive presence o presencia ejecutiva. Es el intangible que define si un líder inspira confianza o genera rechazo, si mueve a la acción o provoca indiferencia.
Wharton sostiene que la presencia ejecutiva descansa en tres pilares:
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Gravitas (peso y credibilidad): transmitir seguridad, seriedad y visión estratégica, sobre todo en la crisis.
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Comunicación efectiva: claridad y convicción, saber escuchar y lograr que el mensaje sea comprendido.
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Apariencia profesional: coherencia entre lo que se proyecta y lo que se es. No es la ropa, es la autenticidad.
Hasta aquí la teoría. Ahora miremos al Perú.
La gran ausencia: universidades y escuelas de negocios peruanas
Mientras en Wharton, Harvard o el IESE se entrena la presencia ejecutiva como parte del ADN de un líder, en el Perú las universidades y escuelas de negocios brillan por su omisión. Se dedican a inflar planes de estudio con cursos técnicos, pero casi nunca forman líderes capaces de comunicar, inspirar o transmitir autoridad legítima.
Aquí, la “presencia ejecutiva” no existe como competencia. Se reemplaza por simulacros: presentaciones con diapositivas saturadas, discursos plagados de retórica insulsa y un culto vacío al título académico. En resumen: se forman técnicos, no líderes.
Ejemplos internacionales: lo que muchos en el Perú ignoran
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Wharton (EE. UU.): en sus programas ejecutivos, los directivos son expuestos a simulaciones de crisis en medios de comunicación, donde deben responder preguntas difíciles en cámaras y micrófonos. El objetivo no es solo el contenido de lo que dicen, sino cómo lo dicen, cómo se mueven, cómo transmiten serenidad.
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Harvard Business School: utiliza el método del case study no solo para resolver problemas de negocio, sino también para entrenar a los alumnos en la manera en que defienden sus argumentos frente a un auditorio crítico. El alumno aprende que tan importante como la estrategia es la capacidad de convencer a otros con claridad y presencia.
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IESE (Barcelona, España): uno de los referentes europeos, dedica parte de su MBA y programas ejecutivos a entrenar en liderazgo y comunicación directiva. No se trata de oratoria vacía, sino de proyectar autoridad natural, saber manejar los silencios, y mostrar congruencia entre discurso y acción.
En estos espacios, la presencia ejecutiva no es un lujo, es un requisito. En cambio, en el Perú, ni siquiera está en la agenda.
Política: la parodia de la presencia ejecutiva
Para muestra un botón: "La juventud es el futuro del país", niños con anemia, alta deserción estudiantil...
Empresariado: jefes que mandan, no líderes que inspiran
Para muestra un botón: "Nuestro recurso más valioso es el talento humano", no invierten en capacitación y el clima laboral es pésimo...
El costo de no tener presencia ejecutiva
La ausencia de presencia ejecutiva en el Perú no es un detalle, es un problema estructural. Se refleja en:
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La política: falta de confianza ciudadana y descrédito permanente de las instituciones.
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La empresa: baja capacidad de gestión de crisis, líderes que no inspiran compromiso.
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La academia: miles de egresados que saben fórmulas financieras pero no saben presentarse ante un directorio o defender sus ideas en público.
Conclusión: lo que falta en el Perú
La verdad incómoda es esta: en el Perú casi nadie habla de presencia ejecutiva, porque casi nadie la tiene. Y mientras las universidades sigan sin incorporarla en sus planes de estudio, mientras los políticos sigan improvisando discursos y los empresarios sigan escondidos detrás de números, seguiremos siendo un país sin líderes de verdad.
Porque, al final, la presencia ejecutiva no es adorno: es la diferencia entre un líder que inspira confianza y un impostor que ocupa un cargo.
En base al presente artículo, se evidencia un problema que arrastra consigo a otros que provienen del mismo, la así llamada "Presencia ejecutiva", y la falta que hace en el Perú, reflejando tristemente un nivel de retraso notable en lo que respecta a la creación de futuros líderes, confundiendo a menudo el concepto de presencia ejecutiva con experiencia adquirida en el campo laboral, lo cual refleja aún más lo desactualizada que está la enseñanza en las etapas pre profesionales y se evidencia percibiendo el desempeño de varios sectores, en especial del sector político que constantemente convierte un debate formal, en un campo de guerra.
ResponderEliminarSe puede mencionar que en este artículo sec sabe que en el Perú todavía no entendemos lo que significa realmente ser un líder con presencia ejecutiva. Mientras en universidades como Wharton, Harvard se entrena a los futuros líderes para comunicar con claridad, proyectar confianza y ser coherentes, aquí seguimos confundiendo liderazgo con títulos, discursos. Eso se refleja en la política, las empresas y hasta en la academia, donde abundan técnicos pero faltan líderes que inspiren.
ResponderEliminarEl artuculo destaca que la presencia ejecutiva es clave para un liderazgo auténtico, pero en el Perú aún no se desarrolla. Mientras universidades extranjeras la enseñan, aquí predomina el tecnicismo y el culto al título. Esto se refleja en políticos y empresarios que no inspiran confianza. La ausencia de esta competencia genera desconfianza e improvisación. Es decir, se requiere formar líderes con verdadera credibilidad y visión.
ResponderEliminarEstoy de acuerdo con lo dicho en el blog porque en nuestro país la educación es baja y viene desde las escuelas que es su mayoría solo enseñan lo teórico y no lo real, eso se traslada hasta las universidades, y durante esos años de bajo rendimiento y poco desarrollo académico no llegamos a forjarnos como verdaderos profesionales con presencia ejecutiva y otros países nos sacan años de ventaja. Mientras ellos tienen personas capaces y con liderazgo, nosotros tenemos cumplidores.
ResponderEliminarEsta situación no se observa en los medios de comunicación, pero todos somos conscientes que es la realidad y por eso cada peruano se enfoca en sí mismo y prefieren irse a otros países para mejores oportunidades en su desarrollo personal y profesional, teniendo beneficio propio y para sus familias.
En este articulo, demuestra como en el Perú se marca por la ausencia de presencia ejecutiva, la cual no es una casualidad, sino una falla profunda en la formación de líderes.
ResponderEliminarMientras que en escuelas de negocios más prestigiosas del mundo como los son Wharton, Harvard o IESE, entrenan a sus alumnos para proyectar autoridad y autenticidad, sin embargo, en nuestro país se sigue confundiendo el liderazgo con acumulación de títulos.
Mostrando una realidad con resultados evidentes como lo son nuestros políticos que no generan confianza, empresarios que no inspiran, y universidades que gradúan profesionales incapaces de comunicar con impacto, repercutiendo a que las empresas enfrentan crisis sin líderes sólidos, y las universidades produce expertos que no saben defender sus ideas ante un directorio.
En el extranjero, la presencia ejecutiva es parte esencial del perfil de un líder. Aquí, ni siquiera se menciona, y mientras eso no cambie, seguiremos formando trabajadores sin un objetivo claro, y no verdaderos referentes. Porque al final, lo que distingue a un líder real no es el puesto que ocupa, sino la capacidad de inspirar confianza desde el primer momento.
Concuerdo con usted Dr. Augusto Donayre, es fundamental comprender que la presencia ejecutiva no es un simple adorno superficial, sino un activo estratégico que puede marcar la diferencia entre un líder que impulsa cambios positivos y alguien que solo ocupa un cargo sin generar impacto. Por lo tanto, una enseñanza fundamental para el Perú es incorporar esta formación en sus programas educativos, promover líderes auténticos que comuniquen con claridad y seguridad, y que proyecten coherencia entre su discurso y acción. Solo así se podrá avanzar hacia un país con líderes de verdad, que inspiren y transformen la sociedad desde sus distintas esferas.
ResponderEliminarPor Kevin D. Cueva Costa
ResponderEliminarAsumiré una posición crítica. Me parece que es simplista el hecho de que el Dr. Donayre base su argumento casi exclusivamente en mencionar nombres prestigiosos (Wharton, Harvard, IESE) como si fueran garantía de verdad absoluta. Eso es precisamente la mentalidad colonizada que debería cuestionar: ¿por qué lo que se enseña en Wharton es automáticamente superior a cualquier desarrollo conceptual peruano o latinoamericano? Esas escuelas que venera como modelos son precisamente las instituciones que han formado a muchos de los ejecutivos responsables de las crisis financieras globales, la precarización laboral y el aumento de la desigualdad.
El Dr. Donayre hace afirmaciones categóricas sobre "todas las universidades peruanas" y "todo el empresariado peruano" sin presentar un solo dato, estudio comparativo o evidencia empírica. Sugiere que el "problema del Perú" se resuelve adoptando los códigos de las élites empresariales estadounidenses y europeas. Esto ignora completamente la diversidad cultural peruana y perpetúa la idea de que lo "correcto" siempre viene de afuera.
Su metodología es puramente anecdótica y sesgada, critica la ausencia de "presencia ejecutiva" formal mientras que hace a un lado el hecho de que el Perú ha producido líderes genuinamente efectivos que se forjaron precisamente "sobre la marcha". Ignora que el problema con la aproximación académica formal es que a menudo produce líderes "correctos" según los manuales, pero desconectados de la realidad. En cambio, el liderazgo empírico peruano, con todos sus defectos, al menos surge de una comprensión real del país.
Por otro lado, me parece revelador que hable de "gravitas" y "presencia ejecutiva" pero no mencione ni una vez conceptos como responsabilidad social, impacto comunitario o liderazgo ético. Su modelo de líder ideal parece ser alguien que "proyecta confianza" y "maneja bien las crisis mediáticas", independientemente de si sus decisiones destruyen empleos o agravan la pobreza.
Su crítica al Congreso es comprensible, pero es reduccionista. Los problemas de representatividad, institucionalidad y legitimidad en el Perú no se resuelven con "presencia ejecutiva". Son problemas estructurales que requieren análisis más profundos que el coaching empresarial.
Quizás lo que necesitamos no es importar modelos de liderazgo, sino desarrollar marcos teóricos que sistematicen y potencien esa capacidad empírica que ya existe entre los peruanos.
Estimado Profesor Donayre, gracias por su valioso análisis, que resalta una deficiencia crucial en la formación de líderes en el Perú. Coincido plenamente en que, a diferencia de instituciones como Wharton y Harvard, nuestras universidades tienden a priorizar el conocimiento técnico sobre habilidades intangibles pero fundamentales como la presencia ejecutiva. Su punto sobre la falta de gravitas, comunicación efectiva y autenticidad en nuestros líderes políticos y empresariales es especialmente acertado. Esto no solo se manifiesta en la retórica vacía y la improvisación que vemos en el Congreso, sino también en el sector privado, donde muchos gerentes confunden el "ejercer el cargo" con "ser un líder". Esta carencia estructural tiene un costo significativo, impactando la confianza ciudadana, la gestión de crisis y la productividad empresarial. Es urgente que el Perú reconsidere su enfoque educativo para formar profesionales que no solo sean expertos en sus campos, sino también líderes que inspiren y movilicen.
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ResponderEliminarYo siento que en el Perú tenemos muchos profesionales con títulos, pero pocos que transmitan seguridad o inspiren confianza. A veces veo a políticos y jefes que hablan mucho, pero no convencen desde mi punto de vista creo que lo que falta es aprender a liderar de verdad, como enseñan en otras partes del mundo con claridad, coherencia y autenticidad
Al leer el blog , sabemos que la presencia ejecutiva es un elemento esencial del liderazgo moderno, basada en tres pilares: credibilidad , comunicación efectiva y autenticidad en la apariencia profesional. Universidades de prestigio en el mundo la entrenan como parte fundamental de la formación directiva, porque marca la diferencia entre un líder que inspira confianza y uno que solo ocupa un cargo. En el Perú, sin embargo, este aspecto ha sido ignorado por la academia, la política y el empresariado, lo que genera líderes que no inspiran, instituciones débiles y profesionales que saben teoría pero carecen de capacidad para transmitir seguridad y guiar con convicción.
ResponderEliminarPodemos decir que muchos politicos, no cuentan con presencia ejecutiva, ya que su forma de comunicar y de liderar termina siendo decadente, lo que podemos observar al momento que se emite un comunicado a la población o quieren respaldar ideas pero hacen ver qué ni ellos mismos están seguros de lo que expresan, asu vez vemos universidades peruanas que cuentan con una facultad en negocios, no forman a buenos líderes, si bien es cierto que si hay universidades como la universidad de la pacífico o la ESAN que cuentan con el prestigió de formar a buenos líderes y profesionales, esto no se ve reflejado en otras universidades, como la UCV el cual es una de las universidades con menor tasa de empleó de parte de sus egresados, incluso el principal fundador de esta universidad, Cesar Acuña, que se podría decir que es un exitoso empresario, no muestra mucho rasgo de tener una buena presencia ejecutiva, esto siendo más visible en presentaciones donde narra argumentos sin sentido. Una posible solución al problema podría ser mejorando nuestro sistema educativo, impulsando el pensamiento crítico y la mejora continua, generando una mejoría en los profesionales y en las instituciones educativas que formarían nuevos líderes con presencia ejecutiva.
ResponderEliminarEn el Perú, a diferencia de escuelas de negocios de prestigio mundial como Wharton, Harvard o IESE, se descuida la formación en "presencia ejecutiva". Esta habilidad, que implica inspirar confianza y liderar con autenticidad, se compone de tres pilares: gravitas, comunicación efectiva y apariencia profesional. La falta de esta formación se manifiesta en la política, el empresariado y la academia peruanas, generando desconfianza, mala gestión y profesionales inseguros. Es crucial que las instituciones educativas peruanas incorporen la presencia ejecutiva en sus programas para formar líderes capaces de inspirar y generar un impacto positivo en el país.
ResponderEliminarEn el lado profesional, Perú está en desventaja. Considero que todo comienza en la educación y la formación que uno tiene, pero la cultura peruana y la política, no permiten que tengamos buenas oportunidades. La falta de liderazgo se refleja en cada espacio que compartimos con un grupo de personas y mientras no se valore la presencia ejecutiva, seguiremos sin formar líderes capaces de transformar.
ResponderEliminarEs evidente que en el país todavía no se toma con la importancia del caso a la presencia ejecutiva, incluyéndose en la política, en la enseñanza de las universidades y las empresas. Esto demuestra que es relevante que empecemos a trabajar estas habilidades, con el fin de cambiar la realidad peruana; caso contrario, continuaremos con personas con falta de liderazgo, sin la capacidad de inspirar confianza y lograr cambios radicales.
ResponderEliminarEn el Perú, se destaca la manera rápida de hablar de las personas, dónde muchas veces impide transmitir con claridad y seguridad las ideas, lo que refleja una carencia formativa desde la escuela. La falta de hábito de lectura, un léxico limitado y la ausencia de prácticas de comunicación efectiva se trasladan a la universidad y finalmente al ámbito político, donde abundan discursos improvisados y dependientes de guiones, sin verdadera presencia ejecutiva.
ResponderEliminarAl contrastar con modelos internacionales como Wharton, que entrena influencia y narrativa personal; Harvard Business School, con su método del case study que obliga a defender ideas ante audiencias críticas; o IESE, que forma líderes en comunicación y liderazgo auténtico, se evidencia la brecha en nuestra educación. El reto está en incorporar desde la enseñanza básica y universitaria espacios de debate, simulaciones, oratoria y lectura crítica que fortalezcan la expresión y el pensamiento. Solo así podremos formar líderes capaces de comunicar con claridad, convicción y auténtica presencia ejecutiva.
Concuerdo con el artículo, la ausencia de formación en presencia ejecutiva en nuestras universidades y escuelas de negocios se refleja luego en la política, en las empresas y en la sociedad. Es un aspecto que debería incorporarse con urgencia en la formación de futuros líderes
ResponderEliminarDe acuerdo al articulo desarrollado por el Dr. Augusto Donayre puedo rescatar 2 aspectos muy importantes, que es la falta de liderazgo en nuestra política y la formación de lideres por parte de nuestro sistema educativo, en la cual sostengo que hay relación entre estos 2 aspectos y frenan el desarrollo tanto profesional y social del Pais.
ResponderEliminarPor una parte carecemos de lideres políticos que tengan convicción a la hora de llevar a cabo planes que sean beneficiosos para el desarrollo y crecimiento de los ciudadanos, y esto genera que no haya políticas de mejora en nuestro sistema de educación, si no al contrario que haya convenios para ciertas universidades.
La falta de políticas o estrategias originan un estancamiento para nuestro sistema de educación, ya sea a nivel curricular o de infraestructura, cada ves se forma mas técnicos especializados en cierto rubro y no generan profesionales capacitados para dirigir o innovar nuevos proyectos a falta de capacidades de liderazgo ya que el conocimiento lo tienen, Paises como nuestro vecino Colombia generan empresas innovadoras tecnológicas como Rappi, Platzi y muchos mas esto nos da a entender que la formación de lideres tiene un impacto enorme en todos los aspectos de crecimiento sea tecnológico, económico por tema de inversion, educación y desarrollo social y eso es lo que nos falta mucho.
La ausencia de presencia ejecutiva en el Perú se nota en todos los ámbitos: políticos que no transmiten confianza, empresarios que no inspiran y profesionales que saben la teoría pero no cómo liderar. Creo que ese es el gran vacío que tenemos, porque sin líderes que proyecten seguridad y autenticidad, seguimos avanzando a medias. Al final nos faltan lideres de verdad.
ResponderEliminarLo que plantea el Dr. Donayre refleja un problema que todos vemos, pero casi nadie discute: en el Perú, la llamada “presencia ejecutiva” brilla por su ausencia. No es casualidad que en los últimos meses el Congreso se haya convertido en un escenario de gritos e improvisaciones que generan más desconfianza que liderazgo. O que Petroperú, más allá de sus números en rojo, se desplome en credibilidad porque sus directivos nunca supieron transmitir seguridad en medio de la tormenta. Lo mismo pasa en las universidades: jóvenes con buena preparación técnica que se quedan cortos cuando deben defender sus ideas frente a un auditorio exigente. Mientras afuera se entrena la comunicación y el liderazgo como parte esencial del MBA, aquí seguimos confundiendo títulos con liderazgo real. El costo es claro: técnicos con diplomas, pero sin la capacidad de inspirar a nadie.
ResponderEliminarEl artículo resulta interesante porque muestra una realidad incómoda: en el Perú seguimos confundiendo liderazgo con títulos y cargos, cuando en realidad lo que falta es formar líderes con verdadera presencia ejecutiva. Coincido en que nuestras universidades priorizan lo técnico antes que la capacidad de comunicar e inspirar, lo cual se refleja en políticos sin credibilidad y empresarios que no generan confianza.
ResponderEliminarEn el artículo se menciona y se habla claramente de la falta de presencia ejecutiva no es solo un tema estético, sino que tiene consecuencias reales en la política, la empresa y la academia solo con ver el descrédito de nuestras instituciones, los malos ejemplos de comunicación en el Congreso que en muchos casos no saben ni lo que dicen o incluso en los ambientes laborales en donde los jefes solo dan ordenes pero no inspiran esto te pone a pensar que no basta con acumular títulos también necesitamos desarrollar habilidades blandas como la comunicación y la capacidad de transmitir confianza y si las universidades no lo enseñan de manera formal entonces nos toca a nosotros buscar esos espacios de formación y practicarlo en cada oportunidad que tengamos.
ResponderEliminarEn base al presente artículo, se puede mencionar que el autor resalta una carencia fundamental en el Perú: la falta de formación en presencia ejecutiva. Mientras en universidades de prestigio internacional se entrena a los líderes para comunicar con claridad, transmitir confianza y proyectar autenticidad, en nuestro país se sigue confundiendo el título académico con el verdadero liderazgo. Esta ausencia se refleja en la política, con autoridades que no generan credibilidad; en el empresariado, con jefes que no inspiran a sus equipos; y en la academia, que forma técnicos más que líderes. En conclusión, el artículo evidencia que el Perú necesita urgentemente integrar la presencia ejecutiva en su cultura educativa y profesional para forjar líderes sólidos y confiables.
ResponderEliminarDr. Donayre, con respecto al texto me resulta altamente pertinente y enriquecedor, pues plantea con claridad la brecha existente entre la formación en liderazgo y presencia ejecutiva en universidades de prestigio internacional, como lo son Wharton, Harvard o IESE, y la realidad que se observa en el Perú. Exponiendo con lucidez cómo en nuestro país se privilegia la enseñanza técnica en detrimento de competencias esenciales para un liderazgo auténtico y efectivo. Asimismo, la manera en que articula ejemplos internacionales con la práctica política, empresarial y académica local otorga al texto un carácter crítico, pero también propositivo. En suma, se trata de un análisis que no solo invita a la reflexión, sino que también plantea la urgencia de incorporar la presencia ejecutiva como un eje central en la formación de líderes peruanos.
ResponderEliminarEl texto nos deja en claro que en el Perú confundimos títulos y cargos con liderazgo real. La presencia ejecutiva no solo se trata de discursos largos ni de apariencia, sino de transmitir confianza, claridad y coherencia. Mientras en el mundo se entrena a los líderes para inspirar y manejar crisis con seguridad, aquí seguimos formando técnicos que saben teoría pero no saben conectar con las personas. El mensaje es directo: sin presencia ejecutiva, no hay liderazgo verdadero.
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