jueves, 28 de agosto de 2025

 El extraño caso del Perú: un país que crece mientras se cae.





Por Dr. Augusto Donayre Paiva

El Perú se ha convertido en un fenómeno económico que despierta admiración y desconcierto a la vez. Por un lado, los números macro hablan de estabilidad: inflación controlada en torno a un rango entre 1% y 3%, tipo de cambio estable gracias a las Reservas Internacionales Netas que superan los 80 mil millones de dólares, un PBI que, pese a la pandemia y a la inestabilidad política, mantiene un crecimiento promedio positivo, entre 2.5% y 4% anual 2025, y una balanza comercial con superávit por las exportaciones mineras y agroindustriales.

En resumen, los economistas extranjeros y los organismos internacionales suelen poner al Perú como ejemplo de disciplina fiscal y prudencia monetaria. Pero mientras esos aplausos suenan en Washington, en las calles de Lima y las regiones la realidad es otra: pobreza que ha vuelto a bordear el 30% según INEI, anemia infantil que afecta al 40% de los niños, mas de 3 millones de peruanos sin agua, informalidad laboral que supera el 70%, corrupción que corroe gobiernos enteros y una delincuencia que se ha convertido en el nuevo “impuesto” que pagan los peruanos.

¿Cómo entender esta paradoja de un país que “hace bien” su tarea macroeconómica y, al mismo tiempo, fracasa en lo social y en lo político?


Estabilidad macro: el orgullo de tecnócratas y banqueros

La historia reciente muestra que desde los noventa se construyó un marco institucional sólido en materia económica: independencia del Banco Central de Reserva, una política fiscal ortodoxa y la apertura comercial que convirtió al Perú en exportador estrella de minerales, uvas, arándanos y paltas.

Los logros son indiscutibles:

  • Inflación baja y estable, en contraste con Argentina o Venezuela.

  • Reservas internacionales que actúan como escudo.

  • Crecimiento sostenido en las últimas tres décadas (el doble del promedio latinoamericano entre 2000 y 2019).

  • Balanza comercial favorable gracias al boom de commodities y la diversificación agroexportadora.

Todo esto es reconocido por el FMI, la CEPAL y los mercados internacionales. Pero, aquí está la trampa, esos logros no se sienten en los hogares.


La otra cara: un Estado que no llega

Mientras los tecnócratas celebran, la vida cotidiana de millones de peruanos cuenta otra historia:

  • La pobreza monetaria aumentó tras la pandemia y el rebote aún no es suficiente.

  • La anemia infantil es una tragedia silenciosa que compromete el futuro del capital humano.

  • La informalidad laboral mantiene a siete de cada diez trabajadores sin seguridad social ni derechos básicos.

  • El Estado, pese a tener recursos, no ejecuta más del 30% de su presupuesto de inversión en regiones.

El exministro Waldo Mendoza lo resumió con claridad: “Tenemos un MEF y un BCR que hacen la tarea, pero un Estado que no funciona”.


Las razones del contraste

Este dilema no es casual, tiene raíces profundas:

  1. Modelo primario-exportador: dependemos de minerales y agroexportaciones, sectores de alta productividad pero poco encadenamiento con el resto de la economía.

  2. Desigualdad territorial: mientras Lima concentra riqueza y servicios, las regiones rurales siguen con carencias básicas.

  3. Crisis política crónica: seis presidentes en siete años. Un Congreso fragmentado e impopular. Políticos más preocupados en sobrevivir que en gobernar.

  4. Cultura de la informalidad: el peruano resuelve por fuera del Estado, con creatividad y desconfianza hacia la ley. Hernando de Soto ya lo señalaba en El otro sendero: la informalidad es motor y lastre a la vez.


Una idiosincrasia que explica la resistencia

El Perú se cae, pero no se hunde. Ese es quizá el rasgo más peculiar de nuestra historia económica. La resiliencia del peruano es admirable: cuando el Estado no llega, la gente inventa negocios, multiplica emprendimientos y recurre a la informalidad como mecanismo de sobrevivencia.

Richard Webb lo planteó en Conexión y despegue rural: el desarrollo peruano ocurre muchas veces a espaldas del Estado. Y Carlos Meléndez lo complementa desde la política: la ausencia de partidos sólidos convierte al sistema en un mercado de favores, no en un espacio de reformas.

El resultado: un país que avanza a pesar de sus gobernantes.

Gran reto para los candidatos a la Presidencia 2026, necesitamos una nueva generación de lideres comprometidos con los intereses de todos los peruanos.


Fuentes y referencias:

  • INEI, Informe Técnico de Pobreza 2024.

  • BCRP, Reporte de Inflación, junio 2025.

  • CEPAL, Panorama Social de América Latina 2024.

  • Webb, R. (2006). Conexión y despegue rural.

  • De Soto, H. (1986). El otro sendero.

  • Meléndez, C. (2012). El mal menor.

  • Mendoza, W. (2021). Macroeconomía peruana: estabilidad y fragilidad.

42 comentarios:

  1. El Perú vive una paradoja: en los números económicos se ve bien, con inflación baja, reservas fuertes y exportaciones que crecen. Sin embargo, en la vida diaria la gente enfrenta pobreza, informalidad, falta de servicios básicos, corrupción y delincuencia. Esto pasa porque seguimos dependiendo de minerales y agroexportaciones, hay mucha desigualdad entre Lima y las regiones, la política está en crisis constante y la informalidad se volvió parte de la cultura.
    Al final, el país sigue avanzando más por la resiliencia y el esfuerzo de los peruanos que por sus gobernantes. El reto es que ese crecimiento realmente se sienta en la vida de todos.

    ResponderEliminar
  2. El caso del Perú, es un país que mantiene un desempeño macroeconómico sólido y reconocido internacionalmente, pero que enfrenta graves problemas sociales y políticos que limitan la calidad de vida de su población. Esta situación nos muestra que el crecimiento económico por sí solo no es suficiente para mejorar el bienestar social si no existe un estado eficiente que garantice la ejecución de políticas públicas inclusivas y el acceso equitativo a servicios básicos.

    ResponderEliminar
  3. El texto nos hace pensar en una contradicción que vivimos todos los días: el Perú aparece como un país estable en los números, pero en la calle la situación es muy distinta. Tener inflación baja o un PBI que crece suena bien, pero de poco sirve cuando la gente sigue sin agua, sin servicios de salud adecuados y atrapada en la informalidad. Creo que lo más importante del artículo es que nos invita a cuestionar por qué el progreso económico no se refleja en la calidad de vida de la mayoría.

    Lo que debería importarnos como estudiantes y futuros profesionales es cómo cerrar esa brecha. No basta con que el Estado tenga dinero si no sabe usarlo o lo pierde en corrupción. El verdadero reto está en que el crecimiento se traduzca en menos desigualdad y en oportunidades reales para las personas, porque de nada vale ser “ejemplo” en los informes internacionales si la población sigue sintiéndose abandonada.

    ResponderEliminar
  4. El Perú muestra 2 caras distintas, una de estabilidad macroeconómica reconocida internacionalmente con inflación baja, reservas sólidas y crecimiento sostenido, pero un fracaso en lo social y político reflejado en pobreza, anemia, informalidad, corrupción y un Estado incapaz de manejar adecuadamente los recursos. La dependencia del modelo primario exportador, la desigualdad territorial y la crisis política profundizan la brecha entre los logros económicos y la vida cotidiana de millones de peruanos. Pese a ello la resiliencia y creatividad ciudadana sostienen al país, que avanza muchas veces a espaldas del Estado. El gran desafío hacia 2026 será contar con liderazgos capaces de transformar esa solidez macro en bienestar social real.

    ResponderEliminar
  5. El análisis del Dr. Augusto Donayre Paiva es muy relevante, porque refleja la paradoja del Perú: un país que muestra cifras económicas estables y admiradas en el exterior, pero que al mismo tiempo no logra atender problemas sociales básicos como la pobreza, la informalidad o la falta de servicios. El gran reto es transformar esa solidez macroeconómica en mejoras reales para la población, lo cual requiere un Estado más eficiente y una clase política verdaderamente comprometida con el bien común.

    ResponderEliminar
  6. El texto señala una contradicción en Perú. La sólida estabilidad económica a nivel macro, que incluye poca inflación, altos niveles de reservas, un crecimiento constante y una balanza comercial positiva, se enfrenta a una debilidad social y problemas de gobernanza. Esto último se expresa a través de la pobreza persistente, la anemia en niños, la informalidad en el trabajo, la baja ejecución de inversiones regionales y una crisis política constante. Esta diferencia se puede entender por un modelo económico que depende de la extracción de minerales y las exportaciones agropecuarias, la desigualdad en el territorio, un débil sistema de gobernanza regional y una cultura informal que aparece debido a las fallas del Estado. La capacidad de la gente, que crea negocios ante la falta de asistencia del gobierno, es positiva, pero no debe servir como justificación para políticas públicas inadecuadas. Las cuestiones centrales se centran en transformar el crecimiento en un bienestar tangible a través de una mejor asignación del gasto, vínculos productivos, reformas que disminuyan la fragmentación política y un sistema de indicadores que complemente las métricas macroeconómicas.

    ResponderEliminar
  7. Coincido en que el Perú vive una paradoja difícil de ignorar, por un lado, mostramos cifras macroeconómicas que muchos países envidiarían, pero por otro lado, la realidad cotidiana de millones de peruanos está marcada por la pobreza, la informalidad, la inseguridad y la falta de servicios básicos.
    Para mí, el problema no es la ausencia de recursos, sino la incapacidad del Estado para transformarlos en bienestar. La baja ejecución de inversión pública en las regiones es un ejemplo claro, el dinero existe, pero no llega a donde más se necesita. Esto se agrava por un modelo económico que depende de sectores como la minería y la agroexportación, que generan riqueza, pero no logran encadenar beneficios al resto de la economía.
    Admiro la capacidad de los peruanos para salir adelante cuando el Estado no llega, pero esa misma resiliencia ha hecho que aprendamos a sobrevivir sin exigir cambios estructurales. Como resultado tenemos un país que avanza a pesar de sus gobernantes, pero que no logra cerrar sus brechas históricas.
    De cara al 2026, creo que el verdadero reto no será solo mantener la estabilidad macroeconómica, sino convertirla en desarrollo para todo el país. Eso implica un Estado más eficiente, capaz de ejecutar su presupuesto, diversificar la economía, reducir la informalidad y reconstruir la confianza ciudadana. Sin ese salto, seguiremos creciendo en las cifras, pero cayendo en la vida real.

    ResponderEliminar
  8. Por: Kevin D. Cueva Costa
    Es increíble lo que podemos deducir del artículo del Dr. Donayre, vemos que el fracaso del Perú no es debido a un mal manejo económico, sino por el fracaso político y social que el mismo modelo económico ha creado. El modelo primario-exportador centrado en la minería, que concentra la riqueza en pequeños grupos de poder, ha creado un sistema político disfuncional, corrupto y centrado en la supervivencia del más “vivo”, que no distribuye la riqueza en forma justa y humana, que no le interesa el aumento de la pobreza con sus signos de desnutrición, anemia, informalidad y otros. Tenemos inestabilidad política, con una gama de presidentes corruptos de distinto grado de educación y clase social, lo cual nos evidencia un sistema podrido desde adentro que se expande alarmantemente contaminando todo. Creo que esto es lo que impide que peruanos honestos, exitosos, preparados, que pueden revertir la situación, quieran participar en la política nuestra.

    ResponderEliminar
  9. El modelo económico peruano, basado sobre todo en la exportación de minerales y productos agroindustriales, ha permitido estabilidad y crecimiento en las últimas décadas. Sin embargo, este modelo es limitado porque genera riqueza en sectores específicos sin integrarse al resto de la economía. Es decir, el crecimiento no llega a todos, y eso explica por qué todavía existe tanta pobreza, informalidad laboral y falta de servicios básicos como agua o salud de calidad.
    Otro punto clave es la debilidad política e institucional. El Perú ha tenido demasiados presidentes en pocos años y un Congreso más enfocado en intereses propios que en resolver los problemas del país. Esto ha generado un Estado ineficiente, que aunque tiene dinero, no logra ejecutar proyectos para cerrar brechas sociales. Al final, la gente sobrevive gracias a la informalidad y el emprendimiento, lo que demuestra la resiliencia del peruano, pero también el abandono del Estado.

    ResponderEliminar
  10. Considero que al vivir en Lima, puedo ver de cerca cómo el país avanza, pero de manera desordenada. El ingenio del peruano para salir adelante es innegable, sin embargo, depender siempre de la resiliencia ciudadana refleja una gran debilidad estructural, ya que, se muestra que el Estado únicamente se limita a observar mientras los peruanos buscan soluciones por sí mismos, y eso no puede sostenerse en el tiempo, ya que, incrementa la informalidad y la desigualdad. La consecuencia de ello es un círculo vicioso, puesto que si más personas recurren a la informalidad para sobrevivir, se limita la recaudación fiscal y no permitiría continuar la inversión en servicios públicos que beneficien a todos. Es una situación preocupante a puertas de las elecciones del 2026, y es por ello que, es muy importante contar con políticas públicas que hagan que el crecimiento no dependa solo de la capacidad de “sobrevivir”, sino de construir un país que funcione para todos y líderes con contribuyan a ello.

    ResponderEliminar
  11. Perú es un país donde tiene 2 realidades completamente diferentes. Por un lado, sus números macroeconómicos son excelentes; tiene una inflación controlada, las reservas son grandes y la economía crece gracias a las exportaciones. Pero, por otro lado, esa bonanza económica no se ve reflejada en la vida de millones de peruanos; la centralización en Lima ha dejado prácticamente al olvido a regiones rurales, la pobreza que va de la mano con la anemia infantil donde los sufre el 40% de niños y la falta de agua que no llega a 3 millones de habitantes en el territorio peruano, sumado a eso se vive una lucha constante con la delincuencia. Capaz esto es un reflejo de la mala gestión del gobierno y la falta de un congreso eficiente que solo velan por sus intereses y no escuchan el llamado de su gente y las necesidades que atraviesan, podemos ser un país que crece pero tenemos un estado débil, el país avanza gracias a la fuerza de todos los peruanos que salen adelante por su cuenta y se espera que en 2026 salga un gran líder que mejore la calidad de vida de los peruanos y ya no poder decir que Perú es un país que crece mientras se cae.

    ResponderEliminar
  12. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  13. Considero que nos refleja una paradoja muy clara del Perú ya que tenemos cifras macroeconómicas envidiables pero al mismo tiempo una realidad social muy dura que no se estaría resolviendo. Con esto se evidencia una gran desconexión entre el crecimiento económico y la calidad de vida de la población. por ello el reto no esta solo en mantener estabilidad financiera sino en lograr que ese crecimiento llegue a todos; contando con un estado mas eficiente, menos corrupto y realmente comprometido con reducir la desigualdad y la informalidad.

    ResponderEliminar
  14. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  15. Kevin Rojas Gutierrez , ¡Excelente análisis, Dr. Donayre! Esto es exactamente lo que muchos sentimos pero no sabemos cómo expresar. Es frustrante ver cómo nos aplauden desde afuera por los "buenos números" mientras aquí la gente lucha todos los días.
    Me queda clarísimo eso de que "progresamos a pesar del Estado". Es impresionante la creatividad y resistencia del peruano común, pero también da pena que tengamos que vivir así.
    Lo del 70% de informalidad es brutal. Imagínense: 7 de cada 10 trabajadores sin ninguna protección, mientras los tecnócratas celebran la "estabilidad".
    Esperemos que para el 2026 aparezcan candidatos que entiendan que gobernar no es solo cuidar las reservas internacionales, sino hacer que esa plata llegue donde tiene que llegar: educación, salud, agua potable, seguridad.

    ResponderEliminar
  16. El artículo muestra con claridad una realidad incómoda: el Perú es un país que acumula buenas cifras macroeconómicas, pero fracasa en convertirlas en bienestar social. Considero que el problema central no es únicamente el modelo primario-exportador, sino la incapacidad histórica del Estado para cumplir con funciones básicas. La existencia de reservas internacionales récord y de un superávit comercial contrasta de manera escandalosa con millones de ciudadanos sin agua potable, con altos índices de anemia infantil y con un mercado laboral dominado por la informalidad. Esto revela una élite política y técnica que se conforma con mostrar indicadores para los organismos internacionales, mientras ignora que en las regiones persisten desigualdades profundas.

    Desde mi punto de vista, lo más grave no es la paradoja en sí, sino que se ha vuelto una especie de normalidad aceptada: la idea de que el crecimiento económico puede continuar al margen de la política y del desarrollo social. Esta desconexión, alimentada por la corrupción y la improvisación de los gobiernos de turno, impide consolidar un proyecto de país. Por ello, el reto ya no debería ser solo mantener la estabilidad macro, sino lograr que las políticas públicas tengan impacto real en la vida cotidiana de los peruanos. De lo contrario, seguiremos siendo un “milagro económico” para el extranjero, pero un Estado ausente para la mayoría de la población.

    ResponderEliminar
  17. Se resalta de la lectura que claramente la debilidad es de los partidos políticos ya que convierte la política en un intercambio de favores en lugar de impulsar reformas reales, esto explica por qué el país progresa más por el empuje de su gente que de sus gobernantes. Sus gobernantes se olvidaron de las personas que votaron por ellos, el pueblo es el mas olvidado en el tema de salud, educación y SOBRE TODO LA DELICUENCIA y EXTORSIONES, que hoy en dia GOBIERNAN ya no se puede ser un nuevo empresario por temor. Necesitamos una nueva generación de lideres comprometidos con los intereses de todos los peruanos.

    ResponderEliminar
  18. Según lo leído mi punto de vista es que la informalidad esta creciendo y el país se está cayendo a nivel social y político. Hay mucha inestabilidad, la gente no confía en los políticos y persisten problemas graves como la pobreza y la desigualdad.
    Si la economía crece no todos se beneficiarían de ese crecimiento.

    ResponderEliminar
  19. El texto refleja una realidad que no podemos seguir normalizando. el Perú muestra cifras macroeconómicas positivas y genera confianza internacional, pero estas no se traducen en bienestar real para la mayoría de la población. Existe una clara desconexión entre un aparato económico sólido y un Estado débil, incapaz de garantizar servicios básicos ni de ejecutar políticas sociales efectivas. Además, el modelo económico se sostiene en sectores exportadores con bajo impacto social, lo que profundiza las desigualdades. A esto se suman la fragmentación política y la informalidad, que limitan la gobernanza y la representación ciudadana. En mi opinión, más que celebrar el crecimiento económico, deberíamos cuestionar por qué este no llega a todos. El reto está en impulsar una reforma estatal que priorice la inclusión social y el desarrollo territorial, para que el país no solo crezca en números, sino también en justicia y equidad.

    ResponderEliminar
  20. En el Perú, el problema no es la falta de dinero, sino cómo se gestiona. El presupuesto se ha convertido en una herramienta de control fiscal más que en un motor de desarrollo. Esto explica por qué, pese a que se gasta más, la anemia, la educación y los servicios básicos no mejoran. La informalidad no surge solo del incumplimiento ciudadano, sino también de un sistema formal costoso e ineficiente. Además, la descentralización sin capacidades fortaleció la corrupción y la ineficiencia en regiones y municipios. La clave está en pasar de gastar por gastar a gestionar con visión estratégica y medir resultados, fortaleciendo instituciones que generen confianza, articulando mejor la inversión pública con la privada y la sociedad civil, y transformando los recursos en verdadero bienestar.

    ResponderEliminar
  21. El texto nos plasma la realidad que sufre el Perú hace décadas, mientras podemos observar que la economía va en crecimiento este mismo no se ve reflejada en la sociedad por el contrario la pobreza y la informalidad siguen aumentando, además de seguir careciendo de servicios básicos y tengamos una pésima calidad de salud, seguridad y educación. Esto nos da entender la ineficiencia del Estado y de sus autoridades para gestionar y distribuir los recursos generados principalmente por la inversión privada hacia los sectores más vulnerables del país, en la cual necesitan mayor atención, esto se debe a que principalmente están envueltas por la corrupción y la incapacidad de liderar con los demás gobiernos regionales o locales para resolver las necesidades de la ciudadanía. Otro aspecto que cabe resaltar del texto son las razones del contraste que, a ser un modelo primario exportador, solo algunos sectores se ven beneficiados y por otra parte el Perú tiene una centralización en cual las regiones carecen de inversiones o proyectos que ayuden a la población en su desarrollo, como es el Sector Minero que genera más valor económico, pero impacta de manera negativa en el aspecto social. Podemos inferir que el Estado tiene la gran la responsabilidad de que siga creciendo esta brecha económica y social en diferentes zonas del País y hasta que no haya un cambio drástico por parte de quienes los ejercen en el manejo de la gestión pública seguirá aumentando estas diferencias.

    ResponderEliminar
  22. El Perú es un país que en temas macroeconómicos destaca positivamente dentro de los países de Latinoamérica, llegando a tener un gran reconocimiento internacionalmente, pero a pesar de esto, la calidad de vida de los peruanos es preocupante. Problemas como la falta de servicios básico que no llegan a todos los habitantes del país, hasta la inseguridad ciudadana como la inseguridad política, toda esta crisis se concentra principalmente por el mal manejo en el gobierno, que generalmente no realizan las obras necesarias para los ciudadanos y si se realiza una obra, suelen hacerse principalmente en Lima, generando una mayor centralización en el Perú, lo que generaría una desigualdad de oportunidades y de recursos. A pesar de tener una inseguridad ciudadana, inseguridad política, falta de recursos y de empleos estables, el Perú esta lleno de personas trabajadores y emprendedores, que ayudan a incentivar a salir adelante a pesar del mal manejo en el gobierno peruano.

    ResponderEliminar
  23. El Perú exhibe una paradoja económica: Sin embargo como se sabe muestra estabilidad macroeconómica con baja inflación, reservas internacionales sólidas y crecimiento del PBI, enfrenta graves problemas sociales como pobreza, anemia infantil e informalidad laboral. Ya que esta discrepancia se debe a un modelo económico primario-exportador, desigualdad territorial, crisis política crónica y una cultura de informalidad. A pesar de ello, la resiliencia de los peruanos impulsa al país hacia adelante, aunque a menudo al margen del apoyo estatal. El desafío para los futuros líderes es abordar estas desigualdades y promover un desarrollo inclusivo.

    ResponderEliminar
  24. El artículo muestra la contradicción que vive el Perú: a nivel económico el país es visto como un ejemplo de estabilidad y disciplina, pero en lo social y político la realidad es muy distinta. Aunque las cifras macro reflejan crecimiento y control fiscal, gran parte de la población sigue afectada por pobreza, desigualdad, informalidad y falta de servicios básicos. El problema no es la economía, sino un Estado débil y una clase política que no responde a las necesidades del país. El desafío está en transformar ese crecimiento en verdadero desarrollo, lo cual requiere una gestión pública eficiente y líderes que prioricen el bienestar colectivo.

    ResponderEliminar
  25. La paradoja de la informalidad y la resiliencia peruana
    El texto resalta una paradoja central en la economía peruana: la informalidad, impulsada por la creatividad y desconfianza en el Estado, actúa como un motor de crecimiento y supervivencia, pero también como un lastre para el desarrollo formal. Esta idiosincrasia se manifiesta en una sociedad que, ante la ausencia de un Estado eficaz, genera sus propias soluciones económicas a través del emprendimiento. La resiliencia del peruano se convierte en una admirable capacidad para innovar y subsistir "a espaldas del Estado", lo que explica por qué el país se mantiene a flote a pesar de sus crisis recurrentes. Este fenómeno, descrito por autores como Hernando de Soto y Richard Webb, sugiere que el progreso en Perú a menudo no se debe a la acción estatal, sino a la iniciativa individual y colectiva.

    ResponderEliminar
  26. La existente paradoja peruana de crecer sin desarrollarse se explica fundamentalmente por la mala calidad del gasto público y la ausencia de una planificación estratégica, donde la ineficiencia en la ejecución presupuestaria es caracterizada por una baja capacidad de gasto en inversiones claves y la desviación de recursos por corrupción impide que el crecimiento económico se traduzca en bienestar real, evidenciando una crítica falta de priorización en el capital humano (educación, salud) sobre el capital físico, y subrayando la urgente necesidad de profesionales que administren los recursos no solo con eficiencia técnica sino con una visión de largo plazo que trascienda la coyuntura política.

    ResponderEliminar
  27. Los problemas políticos y la falta de confianza en el Estado han generado que las personas busquen soluciones por su cuenta, originando la creación de negocios o trabajando en la informalidad, lo que demuestra la capacidad y ganas de progresar. Sin embargo, también se nota que esta manera de avanzar tiene límites, ya que el país sigue dependiendo de los ciudadanos, en lugar de gobernantes responsables, es por ello que considero sumamente importante elecciones informadas para contar realmente con gobernantes que trabajen por todos y no solo por sus propios intereses.

    ResponderEliminar
  28. En mi humilde opinión estimado Dr. Donayre, considero que su análisis refleja muy bien la paradoja peruana: un país admirado en lo macroeconómico, pero con profundas deudas sociales y políticas. Comparto la idea de que la estabilidad financiera por sí sola no garantiza bienestar, pues la informalidad y la desigualdad territorial siguen excluyendo a millones de peruanos. Es urgente que los próximos líderes no solo preserven la disciplina fiscal, sino que transformen al Estado en una institución que llegue realmente a la gente.

    ResponderEliminar
  29. Fiorella Hernandez Terrones

    El Perú es una paradoja andante. Por un lado, todo se ve bien en los informes: inflación controlada, reservas históricas, exportaciones que siguen creciendo. Pero basta salir a la calle para darse cuenta de que eso no se refleja en la vida diaria: pobreza, inseguridad, falta de agua, trabajos informales.
    El problema no es que falte dinero, sino que sobra desorden. La política está tan desgastada que no permite que el Estado funcione como debería. Los proyectos se quedan a medio camino, la corrupción se lleva recursos y al final la gente siente que tiene que arreglárselas sola.
    Lo que sostiene al país no son los gobernantes, sino la capacidad de los peruanos para “rebuscarse” y seguir adelante. Esa creatividad es admirable, pero también muestra que estamos acostumbrados a sobrevivir más que a planificar. El gran reto es lograr que la estabilidad económica se convierta en bienestar real, no solo en números bonitos para los organismos internacionales.

    ResponderEliminar
  30. El informe publicado por el Mg. Augusto Donayra Payva, describe la contradicción económica y social del país. Por un lado nuestra economía se encuentra estable con una inflación controlada, el PBI en crecimiento y una balanza comercial favorable, estas mejoras en el entorno macroeconómico no se traduce en un bienestar para la población, actualmente tenemos una crisis política, el índice de pobreza no ha reducido, la informalidad aumentó al igual que la corrupción. Los economistas extranjeros y los organismos internacionales suelen poner al Perú como ejemplo de disciplina fiscal y prudencia monetaria, pero la vida cotidiana de los peruanos no ha mejorado en referencia al crecimiento económico.
    Esto se debe a la ineficacia del Estado para traducir la bonanza económica en bienestar para la población, la cual ha desarrollado un ingenio para subsistir y progresar. Se acerca la elección del nuevo presidente de la República, se espera que los futuros líderes en este caso contribuyan al estado funcional, que permita el éxito económico y el desarrollo del país y su población.
    Lizbet Huallpamayta.

    ResponderEliminar
  31. El informe nos da una precisión en la paradoja peruana el cual es el de un país que brilla en los indicadores macroeconómicos pero naufraga en lo social y lo político.
    Lo cual nos lleva a la estabilidad fiscal y monetaria, celebrada por organismos internacionales, contrasta brutalmente con una realidad marcada por pobreza persistente, informalidad estructural y un estado ineficiente.
    Este análisis acierta al mostrar que el problema no es de recursos, sino de articulación institucional, visión territorial y liderazgo político.
    En si el Perú no fracasa por falta de dinero, sino por falta de Estado.

    ResponderEliminar
  32. en mi opinión este articulo describe lo que pasa en el Perú como hay contradicción entre el buen manejo de parte del BCR que dice unos números beneficiosos para el Perú pero que por el contrario no le llegan a los ciudadanos debido a la solidez que mostramos macroeconómicamente pero que al mismo tiempo fracasa en garantizar derechos básicos y en construir instituciones políticas estables esto revela que el crecimiento económico no es suficiente si no se traduce en desarrollo en beneficio para los ciudadanos peruanos de poco sirve tener inflación controlada o reservas internacionales fuertes si la pobreza, la anemia infantil y la inseguridad sigue creciendo esto debido a una falta de conexión entre el estado y la ciudadanía ya que el estado es incapaz de ejecutar su presupuesto de manera adecuada y cambiar esta situación atrapados por la corrupción y el beneficio propio de ellos , el Perú necesita crecimiento en bienestar real porque sin inclusión ni justicia social los logros macroeconómicos se vuelven vacíos o sin importancia para la población peruana.

    ResponderEliminar
  33. El análisis del Dr. Donayre muestra lo contradictorio que resulta vivir en un país que, según los indicadores, “progresa”, pero que en la vida cotidiana no se siente así. Estoy de acuerdo en que el Perú ha logrado estabilidad económica, pero me indigna que al mismo tiempo sigamos con tanta pobreza, informalidad y corrupción. Es preocupante que la resiliencia del peruano se haya convertido en una forma de acostumbrarnos a sobrevivir sin exigir un Estado que realmente funcione. Para mí, el gran reto está en dejar de normalizar esa paradoja y buscar cambios profundos que nos permitan sentir de verdad ese crecimiento.

    ResponderEliminar
  34. Me parece muy interesante cómo el artículo pone en evidencia esa contradicción que vivimos los peruanos: números económicos sólidos, pero con una realidad social que todavía duele. Y es cierto, a veces desde afuera se nos ve como un ejemplo de estabilidad, pero en el día a día se sienten más los problemas de pobreza, inseguridad o informalidad que las cifras de crecimiento. Sin embargo, creo que también vale rescatar algo positivo: el Perú ha demostrado una capacidad de resistencia enorme, y eso habla de la fuerza de su gente. Tal vez el gran desafío es que algún gobierno logre conectar esa estabilidad macroeconómica con políticas sociales efectivas para que, por fin, los logros se sientan en todos los hogares.

    ResponderEliminar
  35. El artículo pone en evidencia una paradoja que ya se volvió parte de nuestra realidad: un país que luce cifras económicas estables y hasta ejemplares en la región, pero que no logra trasladar esos logros al bienestar de la mayoría de sus ciudadanos. Es innegable que tener baja inflación, reservas sólidas y crecimiento sostenido es un mérito importante, pero no basta si al mismo tiempo persisten la pobreza, la informalidad y la falta de servicios básicos. Ahí está el verdadero desafío: convertir la fortaleza macro en mejoras concretas en lo social. El Perú no solo necesita disciplina económica, sino también un Estado que funcione y sepa responder a las necesidades de la gente.

    ResponderEliminar
  36. Sobre el artículo “El extraño caso del Perú: un país que crece mientras se cae” del Dr. Augusto Donayre Paiva, según mi observación este describe de forma muy clara la contradicción que vive nuestro país. Si bien es cierto que en los últimos años hemos alcanzado importantes logros macroeconómicos que nos ubican como ejemplo en la región, esos avances no se reflejan en la vida de la mayoría de peruanos, principalmente por la debilidad del Estado, la alta informalidad y la corrupción. También, considero que el análisis es muy valioso porque no solo se centra en cifras y estadísticas, sino que también aborda la realidad social y política que enfrentamos. Quiero felicitar al autor por presentar esta problemática con una mirada crítica y objetiva, lo que nos motiva a pensar en los grandes desafíos que el Perú tiene por delante.

    ResponderEliminar
  37. Sobre el artículo “ El extraño caso del Perú: un país que crece mientras se cae” del Dr. Augusto Donayre Paiva, según mi punto de vista: El Perú vive una contradicción marcada, en lo económico somos reconocidos por estabilidad, crecimiento y reservas sólidas, pero en lo social y político persisten la pobreza, informalidad, corrupción y violencia. Esto genera la percepción de “dos países”: el de las cifras que muestran éxito y el de la población que no siente esos beneficios. El problema radica en un Estado incapaz de convertir recursos en bienestar real, debido a la corrupción y la crisis política. El reto no es solo mantener buenas cifras internacionales, sino transformar ese crecimiento en oportunidades, equidad y mejor calidad de vida para todos.

    ResponderEliminar
  38. El texto del Dr. Donayre nos explica la dependencia de un modelo primario exportador, la desigualdad territorial, la fragilidad política y un Estado incapaz de ejecutar eficientemente sus recursos, lo que obliga a los peruanos a recurrir a la informalidad y a su resiliencia como mecanismos de supervivencia. En consecuencia a ello, el gran reto del Perú es lo social y lo institucional, haciendo que los logros económicos puedan traducirse en bienestar real, quedando en manos de la futura dirigencia política la responsabilidad de cerrar esta brecha histórica.

    ResponderEliminar
  39. El Perú es un caso extraño. En las cifras macroeconómicas somos ejemplo en América Latina, pero en la vida diaria mucha gente no lo siente. Tener baja inflación, reservas históricas y exportaciones récord suena bien en los informes del FMI, pero de poco sirve cuando millones de peruanos siguen sin agua, sin empleo digno y con miedo de salir a la calle por la delincuencia. El Estado cumple en lo macro, pero falla en lo humano. Se repite que “tenemos un MEF y un BCR que hacen la tarea”, pero esa tarea no llena ollas, no cura a los niños con anemia ni lleva servicios básicos a las comunidades rurales. Los recursos existen, lo que falta es capacidad de gestión y, sobre todo, voluntad política.

    El modelo primario-exportador genera riqueza, pero no la reparte. Lima concentra los beneficios, mientras muchas regiones siguen olvidadas. La informalidad es la respuesta natural de un pueblo que no confía en sus instituciones: la gente se inventa un trabajo porque el Estado no le da uno. Esa resiliencia es admirable, pero también es un síntoma de abandono. Lo más preocupante es la política. Presidentes que caen uno tras otro, congresos que bloquean en lugar de construir, y una clase dirigente que mira su propio interés antes que el bien común. Así, el país avanza, pero lo hace “a pesar” de sus gobernantes, no gracias a ellos.

    ResponderEliminar
  40. Referente al articulo sobre extraño caso de Perú, si bien en los números de la economía parece que todo marcha bien, porque hay crecimiento, baja inflación, estabilidad en el dólar y reservas importantes. Estos logros hacen que organismos internacionales lo vean como un ejemplo. Sin embargo, en la realidad que vive la población es muy distinta. Ya que hay mucha pobreza, la mayoría trabaja en la informalidad, millones no tienen acceso a agua, la corrupción está presente en todos los niveles y la delincuencia crece cada vez más.
    El principal problema es que el Estado no logra convertir esos buenos resultados económicos en mejoras reales para la población. Se invierte poco en las regiones, los servicios básicos no llegan y la política está dominada por crisis y peleas constantes. A pesar de todo eso, los peruanos muestran una gran capacidad para salir adelante, creando negocios y resolviendo problemas por su cuenta. ,
    Teniendo un país que crece en las cifras, pero no logra que ese crecimiento se sienta en la vida de todos.

    ResponderEliminar
  41. La paradoja mostrada por el artículo evidencia un hecho que no muchos con comprenden, se trata de la eficiencia de una institución con autonomía acarreando a otras instituciones sin la capacidad ni responsabilidad necesaria para efectuar sus funciones, esto lamentablemente, genera que la población menos informada haya generado la frase "Economía para ricos", un concepto que nace del desconocimiento sobre la situación del BCRP y de la pésima gestión de otros sectores, junto a la fuerte corrupción que evita que dicho progreso económico llegue a los sectores más alejados del país y en los que más los requieren, generando así dichas diferencias marcadas entre; logros de estabilidad y economía/niveles de IDH bajos y de nulo crecimeinto.

    ResponderEliminar