Por : Augusto Donayre Paiva
A estas alturas del año todo hace indicar que tantos líos, escándalos, ruidos políticos y corrupción le están pasando la factura a nuestra endeble economía, aunque ante esta afirmación muchos aseveran la sólida situación macroeconomica que reflejan sus fundamentos, lo cierto es que hace un año, en diciembre del 2018 la estimación del BCR del crecimiento del PBI para el 2019 era de 4%. En junio de este año el BCR redujo la estimación a 3.4%, en septiembre nuevamente a 2.7% y ahora último se reduce tan solo a 2.5% de crecimiento.
Un flojo arranque en los primeros meses del año y ruido político por todas partes alimentan estas nuevas estimaciones, la débil ejecución de la inversión pública, las tensiones comerciales de los grandes USA-CHINA, reducción de la actividad minera, menores exportaciones en el 2do y 3er trimestre, el poco dinamismo de los sectores primarios, especialmente en los primeros dos trimestres, y así en total, aunada además una demanda interna debilitada por 3 trimestres de negativa inversión pública.
En esta década el peor año para la economía peruana fue el 2014, con un crecimiento del 2.4%, con la última proyección del 2.5% del BCR y con un mal inicio del cuarto trimestre estaríamos muy cerca de tener el peor resultado de los últimos 10 años.
Por otro lado tenemos mas indicadores que nos harían ver y evaluar cómo estamos y hacia donde vamos, no podemos dejar de reconocer que nuestra mayor fortaleza es la Estabilidad Macroeconomica, constituyéndose esta en nuestra principal ventaja competitiva.
Y lo podemos verificar a través del EMBI (Emerging Markets Bonds Index) que mide el diferencial de rendimientos del indice de retornos para bonos soberanos Brady con respecto al Bono del Tesoro de USA.
No obstante existen más indicadores que nos permiten ser más exhaustivos en nuestros análisis y evaluaciones como el del WEF (World Economic Forum), que elabora el nuevo Indice de Competitividad Global, adicionalmente a este el IEDEP de la Cámara de Comercio de Lima realiza cada año un balance de los diversos índices internacionales que evalúan la productividad y competitividad de las distintas economías del mundo. Para ello se identifican y clasifican 33 indicadores donde los grupos se conforman por los siguientes temas:Instituciones, Infraestructura,Preparación tecnológica, Estabilidad macroeconomica, Salud, Habilidades, Mercados de productos, Mercado Laboral, Sistema financiero, Tamaño de Mercado, Dinamismo empresarial y Capacidad de innovación.
De los 33 indices 17 son liderados por nuestro vecino país de Chile siendo sus pilares fundamentales: Instituciones con 4 medallas de oro de 6, Infraestructura con 3 medallas de oro de 4, Salud 2 de 2 ,y Habilidades 3 de 4.
Nuestro Perú con su indiscutible única medalla en el EMBIG, Estabilidad Macroeconomica.
Lo secunda a Chile, Uruguay con 7 posiciones Líder en la región (medallas de oro), en el último puesto con una medalla de oro, Bolivia, con una igual que Perú y en el mismo tema, Estabilidad macroeconomica.
Y para terminar de conocer nuestra situación de crecimiento y desarrollo tenemos al IDH (Índice de desarrollo humano),que el PNUD, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, elabora anualmente y que este año nos pone en la posición 82 de 189 economías.
En el Ranking Latinoamericano de este mismo IDH, de 17 países , Chile se encuentra como número uno, Perú número 9 y Nicaragua al final de la tabla.
Como podemos apreciar los números no mienten y a pesar del gran esfuerzo realizado en estas dos últimas décadas siempre encontramos un lugar para retroceder, se ha hecho mucho, se ha avanzado, sin embargo nos encontramos en un momento crítico con todos los indicadores habidos en situación no favorable, solo con el el Indicador que nos hace sentir vivos y con ganas de seguir peleando por encontrar el tan ansiado bienestar general y la salida de la pobreza, la estabilidad macroeconomica.
Con las elecciones para el congreso dentro de pocos días, con un caso Lavajato cada vez más confuso y ambiguo, con una actividad económica ralentizada, no nos queda otra que optar por lo mejor inmediato, que las decisiones de los dirigentes nacionales sean la que nos beneficie y nos una para así poder escapar de estos momentos que nos hace ver opaca la luz del futuro.
Arriba Perú.

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